El inicio de 2026 ha traído consigo un reto financiero sin precedentes para el sector empresarial chiapaneco. Con la entrada en vigor del incremento oficial del 13% al salario mínimo desde el 1 de enero, las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) del estado enfrentan una presión inmediata sobre sus flujos de efectivo. Este ajuste no solo impacta la nómina base, sino que provoca un efecto cascada en las cuotas patronales del IMSS, INFONAVIT y el Impuesto Sobre Nómina estatal.
Según un reporte reciente de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO) en Tuxtla Gutiérrez, el 45% de los comercios formales —desde abarrotes hasta ferreterías locales— reportan dificultades serias para absorber este aumento sin trasladarlo al consumidor final. "No es solo pagar más; es que las ventas no han crecido al mismo ritmo que las obligaciones laborales. Para una tienda con tres empleados, el costo operativo mensual ha subido casi un 18% en términos reales respecto a 2025", señaló el portavoz del organismo.
Expertos financieros de la región advierten que el recorte de personal no es la solución sostenible, pues genera costos por liquidaciones y pérdida de talento. En su lugar, sugieren una reingeniería administrativa urgente. La adopción de sistemas ERP para la gestión de turnos y la reducción de horas muertas se ha vuelto vital. "Las empresas que no automaticen su control de nómina y optimicen la productividad por hora hombre tendrán problemas de liquidez antes de marzo", concluyó el analista económico local.